Una visión para el futuro de nuestra diócesis

Queridos hermanos y hermanas en Cristo:

Cuando fui nombrado obispo de esta diócesis en 2010, el Plan Pastoral Parroquial de 2010 ya estaba en marcha desde su presentación en la Convocatoria de 2009 para nuestros sacerdotes. El proceso de planificación fue aprobado por el entonces obispo George J. Lucas antes de que fuera destinado a la Arquidiócesis de Omaha. Bajo la administración diocesana del entonces monseñor Carl A. Kemme (ahora obispo de Wichita, en Kansas), el proceso comenzó en nuestras parroquias en enero de 2010. Marlene Mulford, entonces canciller y directora de Planificación Pastoral de nuestra diócesis, puso en marcha el proceso, que contó con recursos de todos los ámbitos de la vida diocesana, pero sobre todo de nuestras parroquias. Promulgué los resultados finales en mayo de 2011.

En mi carta de promulgación, dije: «Los planes definitivos no se pondrán en práctica de una sola vez. Es importante señalar que es posible que nunca se aplique el 100 % de los planes. Tal y como se indicó desde el principio, los planes se utilizarán como directrices para la Junta de Personal Sacerdotal en las asignaciones pastorales, de coordinadores de la vida parroquial y de diáconos en los meses y años venideros».

Durante los siguientes 15 años, el Plan Pastoral Parroquial de 2010 nos guió bien, especialmente en lo que respecta a la asignación de sacerdotes y a la agrupación de parroquias que trabajan juntas bajo un mismo párroco. Dado que ha cambiado mucho la composición de nuestro presbiterio, diaconado y parroquias desde la promulgación del Plan Pastoral Parroquial de 2010, en los últimos años se hizo evidente que había llegado el momento de revisar y actualizar nuestro Plan Pastoral a la luz de la demografía actual y las necesidades pastorales. El 28 de marzo de 2023, traté este asunto con los miembros de nuestro Consejo Presbiteral, quienes recomendaron por unanimidad el nombramiento de un grupo de sacerdotes a los que designé para formar el Grupo de Trabajo para el Plan Pastoral de 2025 para las parroquias y escuelas de nuestra diócesis. 

El trabajo del Grupo de Trabajo tomó como punto de partida el Plan Pastoral Parroquial de 2010 y se guió por las Declaraciones y Estatutos del IV Sínodo Diocesano de la Diócesis de Springfield en Illinois, promulgados el 26 de noviembre de 2017, y por el documento Higher Calling, Higher Standards: Renovación de la misión de la educación católica en la Diócesis de Springfield, Illinois, que promulgué el 28 de enero de 2023. 

Solicité al Grupo de Trabajo para el Plan Pastoral 2025 para Parroquias y Escuelas que realizara su labor durante los dos años siguientes en consulta con el Consejo Presbiteral y el Consejo Pastoral Diocesano, así como con los vicarios foráneos (decanos), párrocos y feligreses, antes de presentarme sus recomendaciones y el informe final, que completaron y me entregaron el 26 de agosto de 2025. Siguiendo las recomendaciones favorables del Consejo Presbiteral y del Consejo Pastoral Diocesano, me complace haber aceptado estas recomendaciones y haber promulgado el Plan Pastoral 2025 para Parroquias y Escuelas. El resumen ejecutivo y el informe completo del Plan Pastoral 2025 para Parroquias y Escuelas están disponibles en dio.org. Haga clic en «Acerca de» en el menú. Agradezco al Grupo de Trabajo por haber llevado a buen término este excelente trabajo.

El objetivo de este nuevo plan es ofrecer recomendaciones y principios orientadores que ayuden a la diócesis a responder a las realidades pastorales cambiantes, al tiempo que se apoya la misión de la Iglesia y las cuatro prioridades de nuestro IV Sínodo Diocesano celebrado en 2017, a saber: la hospitalidad, la oración, la formación y el servicio. Es importante destacar que el Grupo de Trabajo hace hincapié en que estas propuestas constituyen un marco para la reflexión y el debate, y no requisitos rígidos. Como señalé al promulgar el Plan Pastoral de 2010, el Plan Pastoral de 2025 no se implementará de una sola vez y es posible que nunca se llegue a implementar el 100 % de los planes. Las comunidades locales desempeñarán un papel esencial a la hora de determinar la mejor manera de poner en práctica estas ideas.

Se proponen recomendaciones en tres áreas claves: (1) ajuste al número de misas ofrecidas, (2) ajuste de las agrupaciones parroquiales y (3) colaboración regional en las escuelas católicas.

El Grupo de Trabajo hizo especial hincapié en evitar el cierre de parroquias siempre que sea posible. En algunas situaciones, un edificio de iglesia podría permanecer abierto como lugar de culto u oratorio, al tiempo que se mantiene vinculado pastoralmente a una parroquia vecina.

Actualmente, muchas parroquias ofrecen más misas de las que requiere la asistencia. La mayoría de los cambios propuestos son modestos y suelen consistir en reducir el horario de misas de una parroquia de cuatro a tres, o de tres a dos. Se anima a las comunidades locales a consultar con las parroquias vecinas y con su decano para discernir como satisfacer las necesidades pastorales de la comunidad. Las misas celebradas en iglesias casi vacías pueden mermar la experiencia del culto comunitario. Un menor número de misas puede permitir que las congregaciones se reúnan en mayor número, creando un ambiente más vibrante y acogedor, al tiempo que se fomenta un mayor sentido de unidad. Un horario excesivo de misas puede suponer una carga para los sacerdotes y reducir el tiempo del que disponen para otras formas de ministerio pastoral.

La visión general y el objetivo central del Plan Pastoral 2025 no es el cambio estructural por sí mismo, sino la renovación de la misión de la Iglesia en la Diócesis de Springfield, en Illinois. Las recomendaciones pretenden ayudar a la diócesis a:

  • Mantener la vida parroquial sin cierres innecesarios.
  • Apoyar a los sacerdotes en un ministerio sano y eficaz.
  • Fortalecer las escuelas católicas.
  • Fomentar comunidades parroquiales dinámicas centradas en el culto.
  • Fomentar el discipulado misionero en respuesta a una cultura cambiante.

Mediante una implementación reflexiva y la consulta local, estas recomendaciones pretenden garantizar que la Iglesia aquí, en el centro de Illinois, siga siendo dinámica, misionera y fiel a su misión para las generaciones venideras.

¡Qué Dios nos conceda esta gracia! Amén.